El parque del agua

18:00 La línea Sotisa C se caracteriza por contar – por lo general – con vehículos grandes y antiguos, pero que parecen mantenerse vigentes gracias a un correcto mantenimiento. Sus líneas azules y rosadas son fáciles de divisar a la distancia, lo difícil es diferenciar la letra C de la B. Apenas el vehículo dejó la Av. Guzmán Blanco para ingresar a 28 de julio, bajé presuroso y tomé cualquier bus que vaya toda la Arequipa, para así llegar al Parque de la Reserva.

Dos chicas de blanca piel y negro vestir se bajaron en el parque que se encuentra frente al Centro Cultural España, donde por la noche se ofrecería un concierto. Dos cuadras después me tocó dejar la línea 29, la cual seguiría su trayecto hasta Chorrillos. Rápidamente me dirigía a la entrada, en la Av. Petit Thouars, y me introduje en la larga cola que se formó para ingresar al parque, tan extensa como la que se hace al ir al banco en día de pago o a pagar la luz en la fecha de vencimiento.

La entrada general es de 4 soles, y los niños menores de cuatro años no pagan, al ingresar lo primero que se ve son árboles y pequeñas estatuas, pero además se oyen diversos torrentes provenientes de distintas direcciones. Opté por tomar el camino de la derecha y pronto la primera pileta se presentó a mi vista, la cual invita a quedarse quieto para apreciar una inquieta y viva obra de arte.
Pasos más adelante, diversas líneas de agua que se elevan desde el suelo, son los verdugos de un gran grupo de gente que ingresó seco a esta emboscada acuática pero salió inmensamente mojada. Nunca vi tantas personas mojadas juntas, ni en el más entusiasta domingo de febrero. Posteriormente, las piletas se suceden unas a otras, resaltando el túnel de agua y la pileta donde se proyectan imágenes que exaltan la peruanidad.

Pero eso no es todo, un túnel que pasa por debajo de la avenida Petit Thouars hace posible el traslado a una segunda área, más oscura, para así apreciar mejor las piletas que se caracterizan por sus luces multicolores. Tras el recorrido, si se desea se puede abandonar el parque desde esta área, o regresar nuevamente a la otra por el túnel, donde se exponen las obras municipales.

20:00 Las bancas del Parque de la Reserva son numerosas pero escasas para la gran afluencia de público, pero aún así muchas quedan vacías debido a que la premisa es pasear y pasear. No obstante, sentarse a conversar o a reflexionar en un ambiente fresco, apacible, de mucho verdor y – como es evidente – agua, resulta ser muy agradable.

Al seguir el recorrido se llega quizás a la estrella del parque, un gran torrente de agua se eleva imponente hacia el cielo y parece alcanzarlo. Su altura, potencia y volumen es tan impresionante como inspirador, pareciera ser un gran chorro de petróleo que emerge de la tierra, pero no, es agua pura y cristalina, la cual – en un futuro no muy lejano – será más apreciada y codiciada que el propio oro negro.

La noche es aún joven cuando me dispongo a abandonar el parque del agua, pronto estaré nuevamente en casa, tras bajar de la Sotisa C, y solo me provoca una cosa: Meterme a la ducha y disfrutar de aquel riquísimo líquido elemento.